SUBE A 17 LA CIFRA DE MUERTOS POR DESLIZAMIENTO EN CAUCA

La comunidad de la vereda Portachuelo del municipio de Rosas, y ubicada un lado de la vía Popayán-Pasto, contó cómo vivieron el desprendimiento de una parte de este cerro, sepultando viviendas, una parte de la Panamericana, cultivos ‘pancoger’ y animales de crianza.

Los roseños están de luto, luego de que una parte del cerro El Broncazo se desprendiera y sepultara ocho viviendas cuando sus ocupantes dormían en la madrugada de este domingo.

Hasta este domingo en la tarde, la cifra de muertos llegaba a 20 personas, que quedaron sepultadas, porque el deslizamiento no dio tiempo a nada. Las víctimas dormían, tras participar el sábado santo en actividades religiosas propias de la Semana Santa o comerciales en el casco urbano de este municipio, ubicado en el sur del Cauca.

Ellos esperaban asistir este domingo a misa, en el caso de los católicos, y a los cultos, en relación aquellos que reconocían ser cristianos, pero el destino cambió sus propósitos. El fuerte invierno que azota a esta región del país generó que la tierra de este cerro se ablandara a tal punto que, a eso de las 2:30 de la madrugada del domingo, parte de este se desprendiera y sepultara las humildes viviendas de las familias Imbachí, Torres, Macías y otras cinco más.

Como el caso de Bolívar González, campesino roseño que se unió a las tareas de remover, a punta de pala, las toneladas de tierra para extraer los cadáveres de sus familiares, una vez que los pocos sobrevivientes de la vereda Portachuelo, epicentro de la tragedia, avisaran a las autoridades sobre lo sucedido.

“Perdí bastante parentela, quedaron sepultados por completo, yo acá tenía a cuatro de los míos, ahí en medio de ese barro están sus cadáveres, no ve que todos dormían cuando se desprendió eso, se sintió primero como un temblor y luego ese bramido de la tierra,  yo salí a ver qué era lo pasaba y solo alcancé a mirar cómo se caían unos postes y unas casas vecinas, entonces corrí hacia abajo de la carretera, cuando pasó todo me regresé pero ya no había nada, solo un tumulto de lodo”, relató Bolívar González mientras echaba pala en su afán de sacar los restos de sus seres queridos.

Y es que los campesinos y campesinas de esta zona fueron los primeros en atender esta situación, a pesar de la lluvia que aún persistía en el lugar. Nadie sintió miedo, solo la desesperación al escuchar los gritos de sus vecinos, de ahí que sin dudarlo, empezaron a remover la tierra con sus azadones y palas, herramientas que usan a diario para trabajar sus parcelas.

“Viene esa gente de los bomberos hacer qué acá, si fuimos nosotros los sacamos los muertos y hasta a una persona aún viva, solo echando pala, sin tanto aspaviento”, gritaba Albeiro Imbachí, un agricultor de la zona que se resistía a salir del lugar, a pesar de la amenaza de un nuevo deslizamiento y todo porque en la parte alta de El Broncazo hay un lago así como el ‘nacedero’ de dos quebradas.

“Si nos vamos a morir, pues no morimos con nuestra gente, por eso la buscamos como podemos”, gritaba Albeiro, mientras bomberos y socorristas de la Cruz Roja adelantaban la búsqueda de cadáveres con la ayuda de caninos entrenados para estas tareas. Todos se unieron a esta dolorosa tragedia, mientras una máquina retroexcavadora sacaba el lodo y las rocas. Luego llegó otra de estas poderosas máquinas para facilitar la tarea.

Después, la comunidad empezó a informar de la ausencia de un primo, de un cuñado, de un tío.“Murieron familias enteras, por ejemplo los Imbachí vivían en la parte alta de este cerro y me imagino que murieron de una porque fue en este punto donde se desprendió la tierra, ahora qué hacemos…y es que esta es una tragedia anunciada, los de la Junta ya habían informado a la alcaldía pero solo se limitaron a decir que debíamos evacuar pero cómo, si los que vivíamos acá no tenemos dinero para pagar casa en otro lado”, comentaban los pobladores, mientras a la zona arribaban organismos de socorro de municipios vecinos como El Patía, Piendamó, Timbío, Popayán, Santander de Quilichao así como unidades del Ejército y de la Policía.

Rápidamente, en el casco urbano se edificó un puesto de mando unificado, desde donde empezaron a coordinar las tareas de remoción de los escombros y el trabajo de los socorristas, ya que además de la urgencia de ubicar a los desaparecidos, está la de dar paso en este punto de la Panamericana ya que por esta emergencia, el departamento de Nariño está incomunicado con el resto del país.

“Perdí a trece familiares, todos agricultores, vivían de cultivar plátano, café, yuca, todo eso se perdió, ahora solo pido que no me dejen sola para enterrar a mis primos, cuñados, tíos”, manifiesta María Edilma Macías mientras aguarda a las afueras del hospital local a la espera de información de otros seres queridos que permanecen sepultados. Otro familiar se desplazó a Popayán para reclamar los cadáveres en Medicina Legal.

Para el Jefe de la Oficina del Gestión del Riesgo del Cauca, Andrés José Gómez, las intensas lluvias de los últimos días desestabilizaron esta parte de la cordillera, presentándose una serie de derrumbes durante la madrugada, los cuales se aprecian desde la distancia, como claros en medio de la tupida selva.
Otros están sobre la vía. Las personas que a esa hora viajaban entre Pasto y Popayán se vieron la obligación de descender de los vehículos y atravesar este tramo a pie.

“Son más de ochenta socorristas que están en este sitio, tras el llamado de la Oficina de Gestión del Riesgo, entidad que emitió la alerta a primeras horas de hoy, estamos entonces realizando una búsqueda de las personas que nos manifiestan quedaron atrapadas con el apoyo de los caninos así como un dron para tener una panorámica del sitio donde se presentó el derrumbe”, explica el comandante de Bomberos Popayán, capitán Juan Carlos Gañan, al participar con los demás organismos de socorro.

Se reiniciaron  las operaciones de rescate de víctimas en la zona de impacto, luego de ser suspendidas por fuerte aguacero que se presentó al medio día, obligando a los socorristas y a la comunidad a retirarse de la zona, por seguridad.

Autor entrada: Actualidad Zuliana

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